Ciencia y saberes locales se encuentran para explorar el potencial medicinal de la flora nativa de Aysén
5 de noviembre de 2026Durante dos jornadas de encuentro con la comunidad de Puerto Aysén, el programa “Plantas que sanan” impulsado por Fundación Kreen, compartió los avances de su investigación sobre las propiedades de la flora del Santuario de la Naturaleza Meullín-Puye. Durante estos encuentros se puso en valor la flora de los ecosistemas regionales y se promovió el intercambio de saberes botánicos.
Estos encuentros, celebrados el 29 y el 31 de octubre de 2026, dieron a conocer los principales avances de la investigación científica y social desarrollada a lo largo del año, un trabajo que ha permitido profundizar en las propiedades de los compuestos presentes en la vegetación del Santuario y, al mismo tiempo, reconocer los vínculos culturales y comunitarios que existen entre las personas y las plantas de su entorno.
“Nos interesa que esta investigación no se quede únicamente en los resultados científicos, sino que pueda dialogar con las experiencias y conocimientos que existen en el territorio. Las plantas forman parte de la historia y la vida cotidiana de muchas comunidades, y reconocer ese vínculo nos permite comprender su valor desde una perspectiva mucho más amplia, que integra dimensiones ecológicas, culturales y sociales”, señaló Eduardo Muñoz, coordinador de Ecosistemas Terrestres de Fundación Kreen y líder del proyecto.
Resultados preliminares de la investigación
Entre los conocimientos científicos compartidos durante estas jornadas destacaron los primeros resultados del análisis de siete especies de plantas, musgos y líquenes presentes en el Santuario: chapel (Escallonia virgata), hierba loza (Sticherus spp.), ciprés (Pilgerodendrom uviferum), Pompón (Sphagnum sp.), Leifidium tenerum, Racomitrium lanuginosum y Hebe salicifolia. Las muestras fueron estudiadas en laboratorios de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), donde se analizaron sus compuestos naturales y se exploró su potencial biológico.
Hasta ahora, los análisis han permitido identificar 204 señales químicas, de las cuales 27 corresponden a fenilpropanoides, una familia de compuestos asociada a propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antimicrobianas. Asimismo, el extracto de hierba loza mostró un efecto selectivo sobre células tumorales HeLa en condiciones de laboratorio, un resultado preliminar que requiere estudios posteriores para profundizar en sus alcances. El estudio molecular da también algunas pistas sobre los roles ecológicos de ciertos compuestos, lo cual amplía la mirada sobre los ecosistemas del Santuario.
En paralelo al trabajo de investigación científica, el proyecto también ha avanzado en el reconocimiento de los conocimientos y prácticas tradicionales vinculados a la flora local. En una reciente visita a Isla Huichas se realizaron talleres comunitarios con niñas y niños, además de encuentros y entrevistas con habitantes del territorio. Estas instancias permitieron recoger saberes, experiencias y percepciones sobre la recolección, el cultivo y los usos medicinales de distintas especies.
Actividades prácticas
Uno de los momentos centrales del programa fue el taller realizado el sábado 31 de octubre que convocó a cerca de 30 personas. La jornada estuvo dedicada a la elaboración de botiquines artesanales para uso comunitario, mediante la preparación de aceites y extractos medicinales a partir de plantas de uso común y del hongo Melena de León. La actividad fue guiada por Aurora Mansilla Lepio, integrante de una comunidad mapuche-williche y trabajadora del CESFAM de Aysén, y Carolina Otero, bioquímica e investigadora científica de la Universidad Andrés Bello. También contó con la participación y apoyo del investigador Francisco Ceric, biólogo de la Universidad del Desarrollo.
Desde sus distintas experiencias y conocimientos, las facilitadoras propiciaron un espacio de intercambio en el que las perspectivas científicas y tradicionales se encontraron para abordar los usos medicinales de las plantas. La jornada concluyó con una reflexión sobre la relación entre las preparaciones tradicionales y los ciclos naturales.
Más allá de la elaboración de productos, el taller permitió poner en valor los conocimientos de quienes mantienen vivas estas prácticas, generando un espacio de aprendizaje colectivo y transmisión de experiencias. La participación de mujeres provenientes de distintos sectores, entre ellos Cochrane y Lago Paloma, también dio cuenta del interés que existe en las comunidades rurales y urbanas por recuperar, compartir y profundizar estos saberes.
“Una parte importante de este trabajo es reconocer a las personas que resguardan estos conocimientos. Muchas veces son mujeres, especialmente de generaciones mayores, que han aprendido de sus familias y comunidades, pero que no siempre cuentan con espacios para compartir lo que saben. Generar estos encuentros también significa reconocer su aporte, fortalecer las redes locales y abrir oportunidades para que estos conocimientos puedan transmitirse a nuevas generaciones”, agregó Eduardo Muñoz.
Fortalecer redes desde el territorio
El programa Plantas que sanan contempla tanto la generación de conocimiento científico como el reconocimiento de las dimensiones sociales y culturales asociadas a la flora nativa. En ese sentido, los encuentros comunitarios han sido fundamentales para identificar nuevos actores locales interesados en el trabajo del Santuario y ampliar las posibilidades de colaboración entre comunidades rurales, profesionales de la salud e investigadores.
Esta articulación permite avanzar hacia una comprensión biocultural del territorio, donde la conservación de los ecosistemas también considera las relaciones, prácticas y conocimientos que las comunidades han desarrollado en torno a ellos.
Desde Fundación Kreen agradecemos especialmente a todas las personas que participaron en las jornadas, a las mujeres que viajaron desde distintos territorios de la región, a los medios de comunicación locales por su interés y difusión, a la Municipalidad de Puerto Aysén y a la comunidad de Aysén en general. Asimismo, reconocemos el trabajo de Lorna Molndehauer, gestoría cultural e ingeniera en alimentos, coordinadora de los talleres y encargada del estudio social sobre plantas en la comuna de Aysén, y de Fernan Silva, Analista de Recursos Naturales Renovables del SAG Aysén, quien nos acompañó durante la primera jornada.
Este trabajo contribuye a construir una investigación situada, que reconoce el valor de los conocimientos locales y promueve el intercambio entre la comunidad y el equipo científico. Aporta, además, antecedentes para orientar futuras acciones de vinculación y devolución de resultados en el territorio.