Escuelas que cuidan: Una Salud para convivir entre personas, mascotas y naturaleza
Convivir con mascotas parece una experiencia cotidiana y sencilla. Sin embargo, la forma en que las cuidamos, educamos y nos relacionamos con ellas deja huellas en nuestro entorno, en la salud de las personas y en las comunidades de las que somos parte. Comprender esa conexión nos invita a mirar la tenencia de mascotas desde una perspectiva más amplia, donde el bienestar animal, humano y ambiental forman parte de una misma realidad. Desde esa mirada nace «Escuelas que cuidan: Una Salud para convivir entre personas, mascotas y naturaleza», un programa de vinculación territorial inspirado en el enfoque Una Salud (One Health).
En Puerto Aysén, al igual que en muchos territorios del país, la convivencia con mascotas plantea desafíos que trascienden el ámbito doméstico y adquieren una dimensión social y ambiental. La libre deambulación, el abandono, la sobrepoblación, la falta de manejo sanitario y el desconocimiento de la normativa y de los impactos asociados a la tenencia de mascotas evidencian la necesidad de avanzar hacia prácticas más responsables.
Esta problemática fue identificada de manera concreta por la Fundación en el año 2023, cuando se levantó una Caracterización socio-ecológica de la población humana aledaña al Santuario de la Naturaleza Meullín-Puye, en la que se le preguntó a los habitantes de las comunidades rurales de Río Los Palos y El Tabo sobre diversas materias. El estudio mostró que más del 80% de los hogares tenía al menos un perro y/o gato y que, en más de la mitad de los casos, estos animales no recibían cuidados sanitarios preventivos mínimos ni tenían restringido su desplazamiento. A ello se sumaron reportes de abandono, transmisión de enfermedades, ataques a personas y depredación de fauna silvestre y ganado.
Estos antecedentes se vieron reforzados por una alta proporción de tutores que desconocía la normativa vigente, así como los impactos ecológicos y sanitarios asociados a la tenencia de mascotas, y que además tendía a naturalizar su libre deambulación. En este contexto, la propia comunidad identificó la tenencia de mascotas como una de las problemáticas sociales relevantes del territorio.
Sumado a estos resultados, Aysén es la región que tiene una de las tasas más altas de mordeduras en el país, con 405 ataques por cada 100.000 habitantes, y una proporción de un perro por cada cuatro habitantes (1:4), que supera el promedio nacional (Araus et al. 2026). Además, a nivel nacional, el municipio de Aysén es el que tiene la mayor prevalencia de hidatidosis, enfermedad zoonótica en cuyo ciclo de transmisión se encuentran los perros con libre deambulación y sin control sanitario, considerándose hiperendémica en la región (Hombo et al. 2020).
Estos antecedentes permitieron visibilizar la necesidad de abordar el tema de manera más integral, así como la pertinencia territorial de implementar un programa que respondiera a las problemáticas previamente identificadas, lo que abrió una nueva línea de trabajo para la Fundación, orientada a promover una convivencia responsable entre personas, animales de compañía y entorno natural.
La importancia de la educación
Frente a estas problemáticas complejas y profundamente arraigadas en la cultura regional, la educación emerge como una herramienta clave. Así, los establecimientos educacionales constituyen espacios privilegiados para la formación de valores, actitudes y comportamientos prosociales y proambientales en los estudiantes (Ardoin y Bowers, 2020; Sauvé, 2005; UNESCO, 2017; Salazar et al., 2024). Desde esta perspectiva, las aulas no son solo espacios de transmisión de contenidos, sino escenarios de transformación cultural. En este contexto, incorporar a los docentes en las experiencias formativas resulta fundamental, ya que su sensibilización y capacitación en convivencia responsable con mascotas no solo fortalece sus competencias científicas, éticas y pedagógicas, sino también sus habilidades socioemocionales, esenciales para acompañar procesos educativos significativos (Jennings y Greenberg, 2009).
Como Fundación, nos propusimos promover la educación para una convivencia responsable con animales de compañía desde el enfoque Una Salud, entendiendo esta labor como una estrategia preventiva que contribuye a la protección de la biodiversidad, el cuidado de la salud humana y el fortalecimiento de la cohesión social, tanto en contextos urbanos como rurales. En este marco, durante 2024 y 2025 desarrollamos, junto a la Alianza Global para Animales y Personas (The GAAP), el Programa de Formación Docente en Tenencia Responsable y Una Salud, un programa de capacitación orientado a fortalecer las capacidades de educadores y educadoras en torno a la convivencia responsable con animales de compañía y su vínculo con la salud humana y ambiental.
Paralelamente, impulsamos Huellitas Saludables, un ciclo de talleres dirigido a niños y niñas de Puerto Aysén, que abordó estos contenidos de manera lúdica y participativa mediante videos, juegos, cuentacuentos, actividades teórico-prácticas, manualidades y jornadas vivenciales en terreno. Estas experiencias permitieron acercar conceptos complejos de forma sencilla y significativa, favoreciendo una participación activa y entusiasta de las comunidades educativas.
La creación de Escuelas que cuidan
Escuelas que cuidan nace como una respuesta local a un desafío global: la necesidad de transformar la manera en que convivimos con nuestras mascotas y con el entorno que compartimos. A partir de los aprendizajes acumulados y de las necesidades identificadas en el territorio, este programa fue tomando forma. Para ello, se recogió la experiencia desarrollada previamente con docentes, estudiantes y comunidades educativas, articulando estas experiencias en una estrategia de intervención que busca trascender las acciones aisladas para avanzar hacia procesos formativos sostenidos en el tiempo.
El programa promueve la comprensión de que la manera en que convivimos con nuestras mascotas está profundamente interconectada con la protección de la biodiversidad, el bienestar animal y humano, y que las decisiones individuales tienen repercusiones colectivas. Se espera, entonces, contribuir al desarrollo de comunidades educativas más conscientes, capaces de impulsar cambios de comportamiento sostenidos en el tiempo y de promover una convivencia armónica entre personas, mascotas y biodiversidad, con potencial de replicabilidad en diversos contextos territoriales.
Para ello, la propuesta articula distintos niveles de participación dentro de las comunidades educativas:
- Las y los docentes de educación general básica y ciencias constituyen el grupo directamente involucrado en los procesos de formación.
- Las y los estudiantes de segundo ciclo básico —principalmente de 4° a 6° básico— participan en las experiencias educativas desarrolladas en aula y son concebidos como potenciales agentes de cambio en sus entornos cercanos.
- Mientras que las familias y las comunidades escolares conforman el espacio donde los aprendizajes pueden proyectarse y traducirse en nuevas prácticas cotidianas.
Así, la estrategia de intervención se organiza en tres componentes complementarios. El primero corresponde a la formación docente, mediante un proceso que combina encuentros presenciales, módulos teórico-prácticos, experiencias vivenciales al aire libre, trabajo autónomo en aula, espacios virtuales de intercambio entre pares y acompañamiento pedagógico. A ello se suma la entrega de materiales y herramientas educativas diseñadas para ser utilizadas directamente en el contexto escolar. El segundo componente contempla la implementación de talleres con estudiantes, desarrollados por los propios docentes capacitados y estructurados en torno a los ejes Conocer, Cuidar, Conectar y una jornada vivencial. En este proceso, los niños y niñas son participantes activos capaces de llevar estos aprendizajes a sus hogares y comunidades.
El tercer componente corresponde al fortalecimiento institucional de los establecimientos educacionales, con el propósito de que la convivencia responsable con mascotas y el enfoque Una Salud puedan incorporarse progresivamente en la cultura y la planificación escolar. Esto considera la adhesión de los equipos directivos, el acompañamiento a las unidades técnico-pedagógicas, la integración de la temática en instrumentos como la planificación curricular, el PEI o el PME, la creación de espacios pedagógicos permanentes y el fortalecimiento de redes de aprendizaje entre docentes.
De esta manera, Escuelas que Cuidan busca instalar capacidades dentro de las propias comunidades educativas, favoreciendo que estos contenidos no queden restringidos a una intervención puntual, sino que puedan consolidarse como parte de un proceso educativo continuo y con proyección territorial.
Camino a la certificación
En marzo de 2026, el equipo Kreen decidió avanzar hacia la certificación del programa bajo estándares de calidad para iniciativas de impacto social en Chile. Para ello, la Fundación comenzó un proceso de acompañamiento junto a la consultora Holística Social, que guió al equipo en la recopilación, organización y análisis de la información necesaria para presentar la iniciativa al banco de programas Mi Brújula, de Fundación San Carlos de Maipo. Este sistema de certificación evalúa los programas sociales a partir de tres pilares —Diseño, Implementación y Evidencia— y busca, además de promover estándares técnicos y pedagógicos de calidad, facilitar que iniciativas evaluadas puedan ser identificadas por tomadores de decisiones y potenciales financiadores.
Entre marzo y julio, el equipo Kreen transitó por distintas etapas de acopio de antecedentes, evaluación y revisión metodológica, un proceso que permitió finalmente obtener las certificaciones en Diseño e Implementación. Este camino significó algo más que alcanzar un reconocimiento: implicó revisar en profundidad la manera en que el programa había sido construido y comprender cómo sus distintos componentes se articulaban para generar impacto. “Este trabajo junto a Holística Consultora fue súper necesario para conocer a fondo cómo crear y articular un proyecto social”, explica Estefanía Torres, coordinadora de Gestión de Especies Introducidas de Fundación Kreen y coordinadora del Programa Escuelas que Cuidan. Una experiencia que, además, dejó capacidades instaladas para futuros proyectos: “Más que un aprendizaje, se trató de incorporar una metodología aplicable a todos los programas de vinculación que levantemos en la Fundación”, señala Francisca Bahamonde, coordinadora de Extensión y Vinculación Territorial.
La certificación representa, en este sentido, mucho más que un reconocimiento formal. Constituye una instancia de evaluación externa que permite observar el programa con una mirada independiente, identificar con mayor claridad sus fortalezas, detectar brechas y orientar oportunidades de mejora. Este ejercicio no solo contribuye a robustecer la calidad de las intervenciones, sino que también entrega mayores garantías a las comunidades, instituciones y actores que confían en ellas. Contar con programas certificados favorece una toma de decisiones más informada, tanto para la asignación de recursos como para su eventual incorporación, adaptación o escalamiento en políticas públicas.
En un contexto donde las necesidades sociales son múltiples y los recursos siempre limitados, disponer de iniciativas evaluadas bajo estándares comunes permite avanzar hacia una gestión más eficiente, transparente y basada en evidencia, fortaleciendo la confianza en aquellas propuestas que buscan generar transformaciones sostenibles en los territorios.
Referentes:
Araus D, Ubilla M, Larrondo C y H Cañon-Jones. 2026. Epidemiological characterization of canine bites to humans from 2012 to 2022 in the Aysén Region: An animal behavior and welfare perspective. Journal of Veterinary Behavior 83: 92-97.
Ardoin N y A Bowers. 2020. Early childhood environmental education: A systematic review of the research literature. Environmental Education Research. 26(8): 1015-1038.
Hombo H, Oyarz M, Álvarez C, Cuadros N, Hernández F, Ward M y G Acosta-Jamett. 2020. Spatial epidemiology of cystic echinococcosis in livestock from a hyper-endemic region in southern Chile. Veterinary Parasitology 287: 109258.
Jennings P y M Greenberg. 2009. The prosocial classroom: Teacher social-emotional competence in relation to student and classroom outcomes. Review of Educational Research 79(1): 491-525.
Salazar C, Jaime M, Leiva M y N González. 2024. Environmental education and children’s pro-environmental behavior on plastic waste. Evidence from the green school certification program in Chile. International Journal of Educational Development, 109: 103106.
Sauvé L. 2005. Currents in environmental education: Mapping a Complex and Evolving Pedagogical Field. Canadian Journal of Environmental Education, 10: 11-3.
UNESCO. 2017. Education for Sustainable Development Goals: Learning objectives. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization.