Humedal urbano Las Ranas: un aliado natural de la ciudad de Puerto Aysén
En la ciudad de Puerto Aysén se emplaza el humedal “Las Ranas”, un ecosistema de alto valor ecológico y social ubicado dentro del radio urbano. La historia reciente de este espacio natural ha estado marcada por avances y retrocesos políticos en cuanto a su protección y gestión.
Este humedal no es un caso aislado. Puerto Aysén es, en esencia, una ciudad construida sobre humedales. Así, estos ecosistemas han sido parte constitutiva del paisaje y de la vida cotidiana. Vivir sobre humedales es parte de la experiencia puertoaysenina y de su identidad territorial, aun cuando muchas veces esa condición pasa inadvertida o ha sido progresivamente invisibilizada por el desarrollo urbano.
Las Ranas, un humedal urbano
En el año 2024, la Ilustre Municipalidad de Puerto Aysén inició el proceso para declarar a Las Ranas como “Humedal Urbano” conforme a la Ley N° 21.202, cuyo objetivo es la protección de estos ecosistemas declarados por el Ministerio del Medio Ambiente, ya sea de oficio o a solicitud del respectivo municipio, en atención a su relevancia ambiental. Este proceso se inició con el propósito de asegurar su resguardo y orientar futuras acciones de conservación.
La declaratoria de “Humedal Urbano” implica, en términos concretos, que el área pasa a contar con un reconocimiento oficial de su valor ecológico y queda sujeta a un marco de protección legal especial, que obliga a considerar su conservación en los instrumentos de planificación territorial y en la evaluación de proyectos o intervenciones que puedan afectarlo. Así, se establecen límites y criterios para el desarrollo urbano en su entorno, buscando compatibilizar el crecimiento de la ciudad con la protección de las funciones ecológicas, sociales y culturales del humedal.
Sin embargo, en 2025 la nueva administración municipal retiró dicha solicitud, argumentando la inexistencia de antecedentes técnicos suficientes que permitieran definir con precisión los límites y el comportamiento del humedal. Más allá de esta consideración técnica, es posible constatar que, año tras año, este humedal cumple un rol fundamental en la protección de la ciudad frente a inundaciones, al amortiguar las crecidas del río Aysén; contribuye a su vez a la recarga de acuíferos subterráneos; además constituye un hábitat vital para la fauna nativa —especialmente aves e insectos— y para diversas especies de flora. Es, en definitiva, un espacio de alto valor ecológico, científico y educativo para la comunidad, funcionando como un reservorio de biodiversidad y un lugar de encuentro con la naturaleza.
Hay parte de razón en el argumento del municipio cuando señala la falta de antecedentes técnicos. Desde 2009 no existen registros pluviométricos en este humedal. “Es un problema a nivel país: las estaciones ubicadas en sectores urbanos suelen quedar en el abandono”, señala Javiera Beltrán, geóloga y coordinadora del programa de Vinculación Escolar Científica de la Universidad de Aysén.
Durante 2025, y motivados por la historia reciente de este humedal, apoyamos un estudio en terreno junto a Javiera. En el marco de su tesis de magíster, ella desarrolló una caracterización hidrogeológica que permitió confirmar que Las Ranas es más extenso de lo que se había delimitado preliminarmente y que cumple funciones críticas en la regulación hídrica del entorno –84 hectáreas era la delimitación antigua, frente a las 142 hectáreas que pudo delimitar la científica–.
Además, su investigación incorporó tecnologías de teledetección mediante imágenes satelitales e índices espectrales, herramientas que permitieron delimitar el humedal con mayor precisión y, al mismo tiempo, evidenciar el deterioro progresivo del ecosistema durante los últimos nueve años, en un territorio donde aún existe escasa información hidrológica.
El trabajo de Javiera no solo aporta información científica clave para la gestión territorial, sino que también refuerza la idea de que la conservación de los humedales, en general, constituye una medida esencial de adaptación al cambio climático y de prevención de desastres. Lejos de concebir estos cuerpos de agua como un obstáculo para el desarrollo urbano, es necesario reconocerlos como aliados estratégicos. Comprender esto implica asumir que el cuidado del entorno natural es inseparable del bienestar de la comunidad.
El estudio de Javiera es importante y un precedente, pero se requieren más esfuerzos para seguir conociendo mejor la dinámica de este humedal. Profundizar en su estudio permitirá comprender con mayor precisión sus funciones ecológicas y su estado de conservación, generando la base técnica indispensable para una gestión responsable del territorio. En un escenario de crisis climática y creciente presión urbana, producir conocimiento local es una condición mínima para tomar decisiones informadas, anticipar riesgos y asegurar que este ecosistema continúe cumpliendo su rol en la protección de la ciudad y en el bienestar de sus habitantes.
Humedales en el escenario global
La situación del humedal “Las Ranas” no es un caso aislado, sino parte de una problemática de alcance global. La Perspectiva mundial sobre los humedales, en su edición especial de 2025, plantea una agenda transformadora y subraya la urgente necesidad de reconocer a los humedales como recursos naturales estratégicos para asegurar la seguridad hídrica y alimentaria, la estabilidad climática, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia de las comunidades humanas.
A nivel planetario, los costos sociales de la pérdida de humedales son cada vez más evidentes: disminución del acceso al agua potable, aumento de la vulnerabilidad frente a catástrofes naturales e incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El valor económico de los humedales perdidos en los últimos cincuenta años supera los 5,1 billones de dólares, aunque esta cifra no alcanza a reflejar su valor intrínseco ni su importancia cultural (Ramsar, 2025). Si bien la restauración es necesaria, la evidencia indica que la prevención resulta mucho más eficaz y menos costosa, ya que una vez degradados, los humedales son difíciles y caros de recuperar.
A pesar de su enorme importancia, estos ecosistemas continúan desapareciendo a un ritmo aproximado del 0,52 % anual (Ramsar, 2025). En este contexto, la protección de humedales locales como “Las Ranas” no es únicamente una decisión de alcance comunal, sino parte de una responsabilidad más amplia frente a una crisis ambiental que exige actuar con visión de futuro y sentido de urgencia.
Referencias
Beltrán, J. (2025). Caracterización hidrológica del humedal “Las Ranas” como herramienta para su delimitación, conservación y gestión territorial, Puerto Aysén, Región de Aysén, Patagonia Chilena [Tesis de Magíster]. Universidad de Alcalá.
Convención sobre los Humedales. (2025). Perspectiva mundial sobre los humedales 2025: Valorar, conservar, restaurar y financiar los humedales. Gland (Suiza): Secretaría de la Convención sobre los Humedales.