FECINART 2025: cine, encuentro y naturaleza en Puerto Aysén
22 de diciembre de 2025Puerto Aysén fue escenario, los días 12 y 13 de diciembre, de un hito cultural que combinó la conservación de la naturaleza con el arte cinematográfico. La primera versión del Festival de Cine, Naturaleza y Arte (FECINART 2025), organizado por Fundación Kreen junto al Centro Cultural Casa Alerce y la tienda Patagonia, abrió un espacio de reflexión y creación en torno al cine y el cuidado ambiental, convocando a más de 60 personas durante las dos jornadas en que duró el evento. Bajo el lema “el arte de contar historias” el festival promovió una mirada más consciente sobre el entorno y marcó un precedente en la escena cultural local y regional.
El viernes 12 de diciembre por la tarde, el equipo completo de Fundación Kreen se encontraba expectante en el Centro Cultural Casa Alerce. Era la jornada inaugural del FECINART y todo estaba listo y dispuesto para recibir a la comunidad. Las puertas se abrieron y, poco a poco, comenzaron a llegar las personas: saludos conocidos, miradas curiosas, conversaciones que se retomaban. El festival empezaba a tomar forma en estos primeros saludos.
La primera jornada tuvo un ritmo pausado, casi contemplativo, que acompañó bien la programación audiovisual centrada en la restauración ecológica, los bosques y el agua. Cada cortometraje fue abriendo preguntas sobre la forma en que habitamos el territorio y sobre las historias que elegimos contar cuando hablamos de naturaleza.
Uno de los momentos más significativos de ese día fue el conversatorio con Esteban Hernández, realizador audiovisual y tallerista de la Escuela de Documentalistas: el arte de contar historias, proceso formativo gratuito dirigido a jóvenes de Puerto Aysén y sus alrededores, desarrollado durante el mes previo como parte de la cartelera de actividades del Festival. Más que hablar de técnicas, Esteban se detuvo en el proceso vivido junto a las y los estudiantes durante las seis sesiones que duró la Escuela: el primer acercamiento a las ideas, las dudas iniciales, las decisiones creativas y, sobre todo, el aprendizaje colectivo. Relató cómo los micrometrajes fueron creciendo a partir de la observación del entorno y de la experimentación, y cómo cada grupo fue encontrando su propia manera de narrar el territorio de Aysén desde lo sensible y lo cotidiano.
Durante la jornada del sábado, Casa Alerce se llenó mucho más rápido que la tarde anterior, tornándose un ambiente más festivalero. Había expectativa por ver los micrometrajes realizados por las y los jóvenes de la Escuela de Documentalistas, pero también ganas de compartir, conversar y celebrar. La programación continuó explorando el vínculo entre cultura, biodiversidad y educación ambiental, preparando el escenario para uno de los momentos más emotivos del festival: la visualización de los micrometrajes realizados en el marco de la Escuela de Documentalistas y la posterior premiación.
Los micrometrajes presentados por las y los estudiantes fueron Visión Subyugante, realizado por Licarayen Villaroel, Pablo Vargas y Benjamín Garcés, y Títeres, de María Isidora Aura, Carlos Rehbein y Antonia Olivares. Ambas obras abordan la naturaleza del territorio de Aysén desde miradas diversas: la primera destacó por su propuesta de poesía visual y la creación musical que realizaron los propios integrantes, mientras que la segunda se caracterizó por un lenguaje cercano y una creativa puesta en escena, que contempló la creación de títeres: los protagonistas del micrometraje.
Antes de anunciar el micrometraje destacado, se compartió la historia del galardón. No se trató de un trofeo convencional, sino de una semilla de lenga (Nothofagus pumilio), creada por el artista Maximiliano Viviani Hörmann. La lenga es una especie emblemática del ecosistema andino patagónico y la semilla simboliza el inicio de un proceso, algo que crece con tiempo, cuidado y paciencia. En ese contexto, Carlos Mendoza, director ejecutivo de Fundación Kreen, ofreció algunas palabras y agradeció a los pensadores, artistas y sabios que nos han guiado en el camino de la conservación, reconociendo que el trabajo actual se sostiene sobre saberes y luchas que vienen de mucho antes.
La premiación de la Escuela de Documentalistas también fue una instancia para relevar el trabajo del jurado, compuesto por Rubén Álvarez, sociólogo y gestor cultural; Querubin Obando, de la tienda Patagonia; y Estefanía Torres, coordinadora de gestión de especies introducidas de Fundación Kreen. Su mirada diversa permitió valorar no solo los aspectos técnicos, sino también la creatividad, el lenguaje y la conexión de las obras con el territorio. El micrometraje Títeres fue finalmente reconocido, destacando por su propuesta cercana y su original puesta en escena.
FECINART 2025 cerró sus dos jornadas con la sensación de haber contribuido con un espacio necesario en Puerto Aysén: un lugar para mirar, escuchar y conversar sobre naturaleza a través del cine, pero también para encontrarse como comunidad. La experiencia de la Escuela de Documentalistas y la participación del público confirmaron que el arte puede ser una herramienta poderosa para fortalecer el vínculo con el territorio.
La primera versión del festival deja así una semilla —literal y simbólica— que ya comienza a proyectarse hacia el futuro. Los preparativos para FECINART 2026 ya están en marcha, con la convicción de seguir construyendo un espacio donde cine, naturaleza y conciencia ambiental dialoguen y crezcan en conjunto.
Desde la organización de FECINART 2025 agradecemos a todas las personas que participaron y fueron parte de estas dos jornadas; también a las y los realizadores de los cortometrajes exhibidos y a las productoras que facilitaron generosamente su material para esta primera versión del festival. Asimismo, extendemos un especial reconocimiento a las y los estudiantes que participaron en la Escuela de Documentalistas, cuyo trabajo dio sentido y proyección a esta iniciativa.